1. Forma y significado

    1- Símil y metáfora

    La Biblia está llena de metáforas y símiles. En Juan 14.6 se describe a Jesús como «el camino, la verdad y la vida». En ese mismo Evangelio, se le llama también «la puerta» (Jn 10.7). Sus discípulos  son «la sal de la tierra» y la «luz del mundo» (Mt 5.13-14), y a los que «tienen hambre y sed de justicia» se les llama felices (Mt 5.6). En algunos casos, la base de la comparación está claramente definida. En otros, intervienen en la interpretación ciertos argumentos de orden teológico y dogmático, como en el caso del famoso texto «...esto es mi cuerpo» (Mt 26.26). Aquí el problema gira en torno a si debe o no interpretarse la frase en sentido figurado.

    Cuando el término comparativo «como» está ausente, el símil pasa a ser una metáfora. En algunos idiomas, las metáforas deben convertirse en símiles para efectos de la comunicación. «Yo soy el pan de vida» (Jn 6.35-48) puede traducirse: «Soy como alimento que da vida». La bienaventuranza en Mt 5.6 se expresa en algunas lenguas de la siguiente forma: «Felices aquellos cuyo deseo de hacer lo que Dios exige es tan fuerte como el hambre y la sed».

    Ciertas comparaciones carecen prácticamente de significado para las personas que viven en otro tiempo o situación cultural. Para hacerle justicia al significado de una expresión, una solución sería quizás eliminar la metáfora y recurrir a una traducción no figurada. En la traducción popular holandesa, la expresión «Jehová es la porción de mi herencia y de mi copa» (Sal 16.5) se traduce: «Tú, Señor, eres todo lo que tengo». Este es un campo donde el traductor debe ejercitar una buena dosis de precaución, porque reducir demasiado el lenguaje figurado puede hacer que el estilo de la traducción resulte insípido.

    En casos específicos puede ser útil tratar de aclarar la base de la comparación. Otra solución podría ser encontrar imágenes diferentes propias del idioma receptor. Aquí debe ejercitarse de nuevo la precaución, pues no tenemos derecho de usar imágenes modernas que no encajen en el contexto cultural de la Biblia. En la versión conocida como La Biblia al Día hay muchos ejemplos de lo que se denomina «transculturación». Según esa versión, las naciones que menciona el Salmo 2.2, «Convocan a conferencias cumbres...». Un uso tan anacrónico del lenguaje no es admisible.